
Luego pasa el tiempo, los "nunca voloveré a enamorarme" se convierten en un "tal vez" y estos en un "probablemente suceda" y el día menos pensado encontras el amor a la vuelta de una esquinita y en un segundo la vida salda su cuenta pendiente cambiando los números rojos de la cuenta del corazón por cheques en blanco al portador.
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